
De este recinto se puede valorar la gran obra arquitectónica que tuvo y albergó a los guardianes que lo construyeron del año 1569 a 1585. Dentro de su estilo austero, se vivió una leyenda que ha trascendido a otras culturas Todo terminó como El Rosario de Amozoc, a golpes y farolazos, frase que le ha dado fama a este lugar.
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